NUEVA WEB COLEGIO PADRE ENRIQUE DE OSSÓ DE ZARAGOZA

El Centro Concertado en todos sus niveles (Infantil, Primaria, ESO, PCPI y Bachillerato)

PADRE ENRIQUE DE OSSÓ ESTRENA NUEVA WEB:

www.eossozaragoza.escuelateresiana.com

OS INVITO A VISITARLA Y DIVULGARLA.

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Nueva Página Web – Colegio Padre Enrique de Ossó

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ESTAMOS A POCOS DÍAS DE ESTRENAR LA NUEVA PÁGINA WEB DEL COLEGIO.

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Metafísica. Para aclarar, o no, a mis alumnos de 2º de bto.

La metafísica, como tal, es difícil de definir. No es, simplemente, aquello que está más allá de la física, tal y como se ha pretendido. Tampoco una caracterización de la misma como ontosofía u ontoteología dan cuenta de lo que ésta es efectivamente. Pero, entonces, ¿qué es metafísica? Teniendo en cuenta que metafísica es filosofía primera, o lo que es lo mismo, filosofía, sin más, la cuestión es fundamental cuando se trata de entender qué es hacer filosofía.

 

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de definirla viene dado, precisamente, por el desconocimiento de esta disciplina. Manuales del tipo “Metafísica 4 en 1” han cumplido bien con su cometido a la hora de traer un desconocimiento mayor, si cabe, para entender qué es, exactamente, la metafísica. Otro de los problemas que surgen al definir este amplio ámbito del saber reside, precisamente, en la propia metafísica: dado su carácter transcendental, fundamentador, no cabe una meta-metafísica y, por lo tanto, su fundamento, su legitimidad, reside en sí misma. Abordemos, pues, esta cuestión.

 

La metafísica se inicia, fundamentalmente, con Parménides. A él le debemos la afirmación “lo mismo es pensar y ser”. Lo real, lo que es, así, sería lo pensable, aquello que podemos captar por medio del pensamiento, para decirlo de otra manera. Además, lo real, para Parménides no cambia, es homogéneo, inengendrado e imperecedero. Éstas son las características del ente como tal. Éstas son, así, las características de todo lo que hay para el eléata.

 

Continuando la vía abierta con Parménides, Platón introduce la noción de causa suprasensible. O lo que es lo mismo, aquello que explica los fenómenos estando, a la vez, por encima de los mismos. Como dice en el Fedón, podemos decir que estoy aquí sentada porque tengo músculos, tendones, huesos y articulaciones, pero eso sería reducir la explicación a lo puramente fenoménico y dejaríamos de lado las verdaderas causas (Platón, Fedón, 98 c-e). También él caracteriza el ente como eterno y estático, sin movimiento ni cambio alguno, aunque dotándolo de una naturaleza ideal: lo real, para Platón, son las ideas, las formas que están en el mundo inteligible. El problema de esta concepción, como muchos sabemos, es que postula la existencia de dos mundos, el sensible y el inteligible, que no dan cuenta de la verdadera naturaleza de la realidad.

 

Aristóteles, en un tercer momento de constitución de la metafísica, toma de Platón la noción de causa suprasensible y caracteriza la metafísica como, la “ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo es, y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen” (Aristóteles, Metafísica, IV, 1, 1003a 20 y ss.). Pero, en este mismo lugar en el que caracteriza la metafísica, Aristóteles nos dice que esta ciencia “no se identifica con ninguna de las denominadas particulares. Ninguna de las otras ciencias, en efecto, se ocupa universalmente de lo que es, en tanto que algo es (…). Y puesto que buscamos los principios y las causas más supremas, es evidente que éstas han de serlo necesariamente de una naturaleza por sí misma (…). De ahí que también nosotros hayamos de alcanzar las causas primeras de lo que es, en tanto que algo es” (Aristóteles,Metafísica, IV, 1, 1003a 21-31). La clave para entender cómo recoge Aristóteles la noción de causa suprasensible se encuentra en el conocimiento de las causas primeras de lo que es. Esta ciencia de lo universal, de lo real, ha de dar cuenta de las causas y principios de todo lo que hay y la naturaleza de éstos no puede sino ser suprasensible. Lo sensible ya lo percibimos por medio de los datos empíricos. De lo que se trata es de justificar esta experiencia sensible. Es decir, se trata de investigar racionalmente la naturaleza de lo sensible a partir de lo suprasensible. De un modo más sencillo: ¿qué es la realidad?, ¿cómo puedo dar razón de mi experiencia sensible?

 

Por esto mismo, una caracterización de la metafísica como pura ontología tendría un carácter demasiado simplista. Una pura ciencia del ente, es decir, de lo real en cuanto tal y de lo que le corresponde de suyo no puede hacerse dejando a un lado que, en cuanto seres cognoscentes, lo real nos viene dado como objeto de conocimiento y, por lo tanto, nuestro acceso a lo real se realiza por la vía cognitiva. Es decir, lo real es aquello que podemos pensar, percibir, conocer.

 

Así, la metafísica no puede ser solamente una pura ontología, pese a que también lo es, dado su carácter de ciencia universal que investiga todo lo que hay. La metafísica ha de atender a las causas primeras de todo cuanto existe y, con ello, al fundamento último de todo cuanto existe. Pero la realidad, el ente, se nos presenta como cognoscible y, por lo tanto, también encontramos en esta caracterización de la metafísica la necesidad de realizar un esfuerzo gnoseológico, epistémico, para conocer el mundo, todo lo que hay. De ahí que la metafísica no sólo no es pura ontología, sino que, además e indisolublemente, es también gnoseología.

Podríamos simplificar diciendo que la metafísica, como tal, es una investigación racional acerca de todo cuanto existe. De cuál o cuáles son los últimos fundamentos o causas primeras de la realidad y, por lo tanto, puede caracterizarse adecuadamente como ontognoseología. En un lenguaje más sencillo: ¿qué hay?, ¿qué es lo que hay/la realidad?, ¿cómo puedo conocer la realidad? Y, si puedo conocerla, tendré que conocerla hasta sus últimos fundamentos como filósofo que soy (dado que la tarea de la metafísica corresponde hacerla a los filósofos, vid. Aristóteles, Metafísica IV, 3, 1005a 20-23).

 

Quizá términos como “metafísica” o “causa suprasensible” nos suenen raros o difíciles de definir o de utilizar. Sin embargo, a diario usamos conceptos metafísicos para dar cuenta de las cosas: sujeto, voluntad, libertad, justicia… Por poner un ejemplo sencillo, podemos hacer justicia, pero la haremos de una manera concreta, por ejemplo, dando a cada uno lo que le corresponde. El hecho sensible es nuestra acción, mientras que el decir que “se ha hecho justicia” correspondería a una explicación metafísica, suprasensible y sin la que no daremos verdadera cuenta del hecho acaecido. También en nuestro lenguaje y en nuestro pensamiento hay una serie de leyes o principios que usamos constantemente sin tener que enunciarlos, como por ejemplo el de no contradicción, según el cual no podemos afirmar y negar lo mismo en un determinado momento. Cuando hablamos, también presuponemos el concepto de realidad. Estos presupuestos son metafísicos y, sin ellos, seríamos incapaces no sólo de realizar un discurso inteligible, sino también seríamos incapaces de construir un discurso racional.

 

La tarea de la metafísica es, así, de carácter fundamentador con respecto a todo lo real. Si bien es una ciencia general, de carácter especulativo, es imprescindible a la hora de hacer filosofía. Preguntas del tipo “¿qué es el hombre?” o “¿qué es la mente?” son preguntas que nos hacemos los filósofos y que sólo pueden responderse, de modo fundamental, por medio de la metafísica, por medio de esta ciencia general acerca de todo cuanto existe y que nos da una explicación más profunda y completa acerca de los fenómenos.

 

Muchos son los que han intentado hacer de la metafísica una disciplina inútil y sinsentido. Sin embargo, desde mi punto de vista, esto se debe a un desconocimiento de lo que ésta es realmente. Sólo espero que este breve post haya aclarado algo al respecto o, por lo menos, haya servido para acercarnos un poco más al concepto de filosofía primera y, por lo tanto, al de filosofía sin más.

 

 

 

Fuentes:

  • Aristóteles,  Metafísica, Gredos, Madrid, 2003.
  • García Marqués, A., “¿Qué es eso de Metafísica?”, en Razón y praxis, pp. 21-40, Edeval, Valparaíso (Chile), 1994.
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PSICOLOGÍA Y CINE: “Match Point”

Documento 1:

CRÍTICA por Miguel Ángel Laviña Guallart

Aires londinenses

“Por vez primera, el cineasta rueda de forma íntegra fuera de Nueva York, ciudad que le ha acompañado a lo largo de su filmografía y que impregna el espíritu de su cine. Con similar encanto retrata Londres, al mismo tiempo que introduce otras novedades sin aparente esfuerzo. A diferencia de sus últimos trabajos, cede el protagonismo a la atractiva pareja formada por Scarlett Johansson y Jonathan Rhys Meyers, acompañados por un elenco de excelentes actores británicos. La historia de un ex campeón de tenis arribista de la buena sociedad londinense, que hará cualquier cosa por mantener el estatus conseguido, se plantea a partir de una metáfora tenística, que después desarrolla brillantemente. De esta forma, cuestiona la suerte, esa delgada línea que puede separar la victoria o la derrota en un partido, el éxito del fracaso en la vida. Esta ascensión social y sus consecuencias, a un mundo que el director conoce muy bien, le sirven para reflexionar sobre parte de sus temas habituales: la pareja, la infidelidad, la muerte o el sentimiento de culpa.

“Match point” supone, en cierto sentido, una reconciliación con el cine de Woody Allen. Durante estos últimos años, en buena parte de sus seguidores se instaló la sensación de que algu-nos de sus signos de identidad parecían irrecuperables. El director que con maestría había planteado cuestiones existenciales en inteligentes comedias y ajustados dramas, parecía haber dejado de lado sus constantes preocupaciones. Había abandonado su peculiar forma de cuestionarse la existencia de Dios, el Psicoanálisis, el significado de la religión o la muerte. Parecía preferir las comedias de situación de los años 30 que las referencias a Bergman. Sus historias ya no giraban en torno a los encuentros y desencuentros de aquellas parejas de su entorno neoyorkino, con sus continuas dudas sobre el amor, la fidelidad o el sexo. Conforme el cineasta resultaba más cercano con sus numerosas visitas, más lejano se hacía su cine.  Echando la vista atrás, tras las estupendas comedias de su primera época, a partir de “Manhattan” (1979) parecen irrepetibles unos años en los que se sucedieron películas de la entidad de “Recuerdos”, “Broadway Danny Rose”, “La rosa púrpura del Cairo”, “Hanna y sus hermanas” o “September”, que se prolongó hasta “Celebrity” (1995), última de las películas que contenía la esencia de su cine. Sucesivas generaciones han disfrutado de ese personal universo que creó en Nueva York, en el que a veces resulta difícil recordar el comienzo, el final o el argumento completo de sus películas, pero en el que se entrecruzan multitud de escenas, personajes o diálogos inolvidables. La llegada el pasado año de “Melinda y Melinda” animó un poco las expectativas, pero ese Nueva York no era el mismo (tal vez nunca lo sea) y la película no recuperaba la magia de aquellas otras. Aunque, tal vez, se le exija demasiado a un director de enorme capacidad creativa, que cada año presenta un largometraje.

En “Match pointhace uso de forma espléndida de su talento visual y narrativo al servicio de una hisoria que, con pulso firme, se des-plaza de la comedia dramática hacia terrenos mucho más turbulentos. Introduce una serie de claves que anuncian el progresivo camino hacia la intriga, un juego de espejos al que también somete sus personajes. La magnética Scartlett Johansson es presentada como una especie de mujer fatal que recuerda a “La dama de Shangai”, una mujer de la que el protagonista no se debería enamorar (también homenajeada por Allen en “Misterioso asesinato en Manhattan”). Conforme avanza la película esta primera impresión da paso al recuerdo de una de las actrices utilizadas de forma espléndida por Hitchcock, Grace Kelly en “Crimen perfecto”. Su imagen en el momento en que toma el teléfono para dar la noticia que desen-cadena parte de la trama la recuerda poderosamente (por cierto, no parece fortuito que Ray Milland en aquella película fuese también un ex campeón de tenis). Del mismo modo, Jonathan Rhys Meyers interpreta de forma interesante al joven tenista, que lee “Crimen y castigo”, parece simplemente ambicioso y aprovecha sus oportunidades gracias a su innegable encanto. Sin perder su aire de fragilidad, llegado el momento se revela como una persona que es capaz de hacer cualquier cosa por mantener su posición, pese a sus remordimientos. Una selección de piezas de ópera subraya el carácter de una historia que avanza hacia la tragedia.

De esta forma, se suceden las reuniones y actos sociales en escenarios londinenses, que el director disecciona. Maneja con soltura los diálogos en un terreno en el que se siente muy cómodo. El atractivo de los dos actores funciona en estupendas secuencias, como el encuentro en la Modern Tate y el momento amoroso sobre el trigo en la casa de campo, realizado con aires de Chejov. Las conversaciones del protagonista con un antiguo amigo, al que expone sus dudas y temores, son en realidad un desdoblamiento, un diálogo con su propia conciencia, que le hace preguntarse si sería capaz de dejarlo todo por amor, sentimiento que ha sido en última instancia aquello que ha importado a los personajes de Allen.

Match point” nos remite directamente a “Delitos y faltas”, una de las obras maestras del cineasta. En aquella película, Anjelica Huston era una incómoda ex amante que también amenazaba el estatus social del protagonista, un Martin Landau atormentado por la culpa, que se preguntaba sobre el sentido de una existencia en la que un crimen podía quedar impune. El éxito siempre es de unos pocos. El director, que a estas alturas arrastra un inevitable escepticismo y, por supuesto, una gran sabiduría, plantea mediante la metáfora tenística uno de los mensajes principales de la película: esa suerte, inexplicablemente, siempre parece caer en el mismo campo. Hay personas que, pese a todo lo que hayan hecho, parecen verse siempre favorecidas por esta suerte. Hasta cierto punto, el trabajo, el sacrificio o la fe no importan, tal y como discuten en la película, hay algo que se escapa a la voluntad, sobre lo que no hay control.

En un momento de la película en el que muestra, una vez más, su condición de gran cineasta, que recuerda la serenidad de las últimas secuencias de “Interiores” u “Otra mujer”,  el protagonista, de forma literal, se enfrenta a sus fantasmas. El sentimiento de culpa le hace invocar el consuelo que tendría, al menos, saber que existe la justicia, que uno debe pagar por sus actos. En un mensaje velado, fugaz pero afilado, a la actual situación política en su país, Allen parece tener poca esperanza en ese sentido: muchas personas cargan con sus delitos y faltas, y, con el tiempo, las van asumiendo e incluso olvidando”.

Documento 2:

Comentario de Eugenio Sánchez Bravo en “Aula de Filosofía”:

“Woody Allen vuelve en Match point a un tema que ya había tratado antes en Delitos y faltas (1989). Un marido infiel es acosado por una inestable amante para que deje a su feliz y adinerada esposa, así que al primero no le queda otro remedio que eliminarla. Si bien en Delitos y faltas le encarga el trabajo a su hermano, en Match point es el propio marido el que comete el asesinato.

La situación dramática que plantea Woody Allen en esta película posee como trasfondo filosófico explícito las reflexiones de Raskolnikov en Crimen y Castigo de Dostoievski: ¿es legítimo el asesinato si de ese modo obtenemos un bien mayor? ¿pueden los hombres superiores vivir por encima del remordimiento y la culpa que atenazan a los inferiores y cobardes?…

En ese caso, ¿sería usted capaz de decidirse, para salir de una situación económica apurada o para hacer un servicio a la humanidad, a dar el paso…, en fin, a matar para robar?, pregunta el juez a Raskolnikov para obligarle a confesar. Por ejemplo, si para que alguien pudiese parir por fin una solución contra el SIDA fuese necesario el sacrificio de cien inocentes, ¿no sería adecuado ofrecerlos a cambio? Evidentemente el protagonista de la película no comete el asesinato persiguiendo un fin tan elevado como el progreso científico o la vida de miles o millones sino sólo para proteger su cómodo estilo de vida. En cualquier caso, el razonamiento es el mismo.

Planteada la cuestión, se resuelve de un modo diferente en la novela de Dostoievski que en la película. El novelista ruso obliga a Raskolnikov a renunciar a sus ideas nihilistas y a buscar la redención a través del verdadero amor, la confesión y el arrepentimiento. El protagonista de Match Point reconoce que le hubiese gustado que la policía lo hubiese detenido porque eso sería fundamento suficiente para confiar en que el mundo tiene sentido, que el Bien y la Justicia dirigen, al fin y al cabo, la ridícula tragedia humana. Sin embargo, la suerte le es favorable y la policía pierde su pista. En lugar de confesar, como ocurre en Crimen y Castigo, no le resulta demasiado difícil esconder su conciencia moral debajo de la alfombra y seguir viviendo feliz tras cometer el crimen. En mi opinión, el mejor momento de la película ocurre cuando el protagonista dialoga con los fantasmas de sus víctimas:

Nola: Chris.

Chris: Nola, no fue fácil. Pero al llegar el momento, pude apretar el gatillo. No conoces a tu prójimo hasta que hay una crisis. Uno aprende a esconder la conciencia bajo la alfombra. Tienes que hacerlo. Si no, aquello te supera.

Mrs. Eastby: Y yo, ¿qué? ¿Qué hay de la vecina de enfrente? Yo no tenía nada que ver en este horrible asunto. ¿No hay problema en que yo muera, siendo inocente?

Chris: Los inocentes son sacrificados a veces, por un orden mayor. Usted fue un daño colateral.

Mrs. Eastby: También lo fue su hijo.

Chris: Sófocles dijo: “No haber nacido nunca, puede ser el mayor de los favores. “

Nola: Prepárate a pagar el precio, Chris. Tus actos fueron torpes. Llenos de fallos. Como de alguien que suplica ser descubierto.

Chris: Lo correcto sería ser descubierto y castigado. Al menos habría una mínima señal de justicia. Una mínima cantidad de esperanza en un posible sentido.

Este problema filosófico ya había sido planteado por Platón tanto en Gorgias como en el libro I de República. Sócrates defendía que era preferible “padecer injusticia antes que cometerla”. Quien comete injusticia puede que obtenga riquezas y poder pero pierde su posesión más valiosa, el alma. Aunque el diálogo República es más conocido por contener la exposición de las ideas políticas de Platón, en realidad el hilo conductor es resolver la cuestión: ¿puede alguien cometer injusticias, por ejemplo, un tirano, y tener una vida plena y feliz? Demostrar que esto es imposible es esencial dentro de la metafísica platónica donde todo el Universo gira en torno a la Idea del Bien que reina junto a la Belleza y la Justicia sobre el mundo visible. Pero ¿y si no fuese así?

La filosofía de finales del s. XIX puso punto final a las esperanzas platónicas. Como demostró Schopenhauer y recordaba Nietzsche, el “viejo sol” del Bien platónico ya no guía más los pasos de la humanidad. No era más que el instrumento de los débiles para contener las ansias de poder de los fuertes. Pero estos, propone Nietzsche, han de extirparse la venenosa conciencia moral que Platón y el cristianismo imprimieron a la humanidad si quieren convertirse en superhombres. Y un modelo algo dubitativo de superhombre es el que propone Woody Allen en Match Point”.

TRABAJO EN GRUPO:

Cada grupo debe realizar un comentario de la película, reflexionando sobre alguno de los temas que aparecen en los documentos anteriores y expresando su opinión sobre “Match point”.

Enviadme el comentario por e-mail. Gracias

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Colegio Padre Enrique de Ossó

                 Zaragoza

 

PSICOLOGÍA Y CINE

“DIARIOS DE LA CALLE”

DOCUMENTO PARA TRABAJAR EN GRUPO

 

Objetivos:

  • Comprender las diferencias sociales y culturales que existen en la sociedad superando los prejuicios que crean las barreras culturales y religiosas en las relaciones personales; realizando una comparativa entre el colegio que aparece en la película y el nuestro.
  • Analizar la realidad social cercana que permita identificar las situaciones conflictivas en las relaciones en situaciones concretas entre personas con diferente cultura, idioma, religión y formas de vivir; y cómo son esas relaciones en nuestro barrio y nuestro colegio.
  • Reflexionar acerca de las posibilidades de cambio de actitud ante situaciones discriminatorias y de exclusión teniendo como herramienta de cambio un Diario.
  • Analizar cómo se aplican en la película los contenidos que hemos estudiado sobre “Aprendizaje y teorías pedagógicas actuales”.

Actividades:

1.- Lee el contenido del siguiente enlace para informarte sobre la película:

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temasdiariosdelacalle.htm#El_valor_pedagógico_de_The_Freedom_Writers_

2.- “Yo no soy racista, pero…”

Desde pequeños descubrimos al “otro” en un entorno cercano: en nuestra familia, en la escuela o en el vecindario, y  poco  a  poco  vamos  estableciendo  semejanzas  y  diferencias, como pueden ser el sexo, la edad, estatura, etc. A  medida  que  crecemos,  además  de  añadir  nuevos criterios de comparación con aquellos que nos resulten conocidos, descubrimos que existen personas más lejanas a nosotros, con lenguas, culturas y costumbres muy distintas a las nuestras. El contacto con ellas suele ser desde la distancia y, en muchas ocasiones, esas diferencias nos llegan a resultar seductoras.

La distancia geográfica nos permite disfrutar de la diferencia porque impide que nos cuestionemos un cambio en nuestro estilo de vida, ya que no vemos la posibilidad de convivir.

La actitud cambia cuando la convivencia comienza. En la  actualidad,  nos  relacionamos  con  personas  provenientes de diferentes culturas debido a la inmigración. Para algunos  esto  no  representa  ningún  tipo de conflicto,  pero  otros  pueden  percibir  esta  circunstancia como una amenaza, y esto despertar en ellos conductas de exclusión que derivan en conflicto.

Por otra parte, no debemos definir esta situación como si fuera de una única dirección, es decir, el individuo autóctono debe adaptarse al extranjero, pero también es imprescindible que ocurra al revés.

Partiendo de la necesidad de que exista ese nivel de adaptación  por  ambas  partes,  te invito  a  reflexionar  sobre  esto,  tratando  siempre de hacerlo desde cada individuo reflejado en la película y evitando siempre generalizar, porque somos conscientes de que las generalidades carecen de contenido.

Para comenzar esta reflexión  puedes partir del título de esta introducción. “Yo no soy racista, pero…” es una frase que todos hemos escuchado o pronunciado en algún momento de nuestras  vidas.

–      Trata  de recordar alguna ocasión en la que has pronunciado o has oído mencionar esta frase y describe a tus compañeros la situación que provocó este comentario, redactando, después, tu opinión.

3.- Eva es una chica marcada por experiencias realmente duras, mediatizada por el imperio de las bandas pero, al igual que Marcus y el resto de sus compañeros, demuestra  tener  una  gran  capacidad  de  cambio.  Al final de la película da un paso decisivo: antepone sus valores éticos a la fidelidad y sumisión a la dictadura de las bandas.

– ¿Crees que se pueden superar las barreras entre los diferentes grupos de personas, a pesar de las diferencias, y aproximarnos más unos a otros? ¿Cómo consigue la profesora ese acercamiento entre los alumnos? ¿Qué valores habría que potenciar en nuestra sociedad para lograr esa aproximación entre personas y grupos diferentes?

4.- Según el estudio del Observatorio Estatal de Convivencia Social Escolar, organismo del Ministerio de Educación, los alumnos españoles son poco tolerantes con los  extranjeros,  sobre  todo  si  tienen  que  arrimar  el hombro  juntos  en  la  escuela.  La  mayor  discriminación la sufren los marroquíes y los gitanos. Casi dos tercios de los estudiantes españoles de secundaria no verían bien compartir tareas con ellos.

Frecuentemente utilizamos imágenes fijas de los ciudadanos y ciudadanas de otros países, de otras culturas. Y eso lo aplicamos sin motivo a todas las personas de esos países o culturas: Es la imagen que tenemos de esas personas. Así las juzgamos y así las tratamos.

–      En pequeño grupo, para después compartir las respuestas con el resto de la clase, tratad de identificar esa imagen en distinta circunstancias y referencias:

Los latinos  …………………………………………………………

Los subsaharianos  ……………………………………………..

Los marroquíes  ………………………………………………….

Los rumanos  ……………………………………………………..

Los chinos …………………………………………………………

Los españoles  ……………………………………………………

Los vascos  ………………………………………………………..

Los catalanes ……………………………………………………………………..

Los franceses …………………………………………………….

Los ingleses  ………………………………………………………

Los alemanes  …………………………………………………….

–      Seguramente ellos y ellas también tienen una imagen preconcebida de nosotros. Investigad entre personas que conozcáis de otras procedencias cuál es esa imagen.

–      ¿Son esas imágenes positivas o negativas? ¿Por qué crees que se elaboran esas imágenes?

–      ¿Qué consecuencias tienen las imágenes negativas?

5.- La profesora Erin decide comenzar el nuevo curso lanzando un reto a sus alumnos: “Cada uno hará un brindis por el cambio. Y eso significa que a partir de este momento, todas las voces que os han dicho que no a algo, quedan silenciadas, todas las razones  que  dicen  que  las  cosas  nunca  cambiarán, desparecen. Y a partir de este momento las personas que erais, esas personas ya no cuentan. Ahora os toca a vosotros”.

Con  este  pequeño  discurso  se  propone  generar energía  positiva  e  impulsar  al  grupo  a  exteriorizar su  necesidad  y  su  determinación  por  generar  un cambio.

Los chicos y las chicas no sólo están siendo capaces de  leer  y  escribir,  sino  que  además  son  capaces  de expresar ante los demás algunas de sus experiencias  y  emociones  más  íntimas  que,  por  otra  parte, son  historias  comunes  y  compartidas:  marginalidad, malos tratos, pobreza, delincuencia.

Uno de los momentos más señalados está protagonizado por Marcus que confiesa ser un “sin techo”: es aquí cuando surge la empatía y la solidaridad. Si bien el esfuerzo es individual, ya que debe partir de la voluntad del individuo, es preciso que se dé la concurrencia de los apoyos de las personas cercanas, como son la familia, el grupo de amigos, los compañeros  y  compañeras  de  clase  o  determinados  profesores. Se trata fundamentalmente de tomar conciencia de la necesidad de ayuda mutua para crecer e identificar a  aquellas  personas  relevantes  que  nos  pueden ayudar en los momentos de cambio.

–      Reflexiona acerca de las posibilidades de cambio de actitud ante situaciones discriminatorias y de exclusión.

–      ¿Qué cambios se producen en Marcus?

6.- ¿Qué te ha parecido Erin como profesora? Comenta cómo se refleja en la película alguna de las teorías sobre el aprendizaje que hemos estudiado.

 

 

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Fiesta del Colegio Padre Enrique de Ossó

El próximo viernes, 27 de enero, celebramos la fiesta del Padre Enrique.
Las puertas del Colegio Padre Enrique de Ossó de Zaragoza están abiertas a todas las personas que quieran celebrar con nosotros una Eucaristía de acción de gracias, a las 18:30 h. y compartir el proyecto educativo que nos legó San Enrique de Ossó. Recordaremos los buenos momentos compartidos en el cole y pasaremos una agradable tarde de convivencia entre todos.
¡OS ESPERAMOS A TODOS! ¡NOS CONGREGA ENRIQUE!

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FELIZ NAVIDAD

“Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro…
Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen…
¡La esperanza de la estrella!…”

Dulce María Loynaz

Que este Amor que nace en Belén nos implique y comprometa, como Familia Teresiana, para construir desde la escuela un mundo más justo y más humano.

LA COMUNIDAD EDUCATIVA DEL COLEGIO PADRE ENRIQUE DE OSSÓ DE ZARAGOZA OS DESEA FELIZ NAVIDAD.

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