NOTAS DE CORTE – UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA – JULIO 2011

UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

NOTAS DE CORTE – JULIO 2011

TITULACIÓN

Nota de corte

ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS

5,33

ARQUITECTURA

11,033

BIOTECNOLOGÍA

11,852

CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE LOS ALIMENTOS

7,826

DERECHO

7,61

ECONOMÍA

5

ENFERMERÍA

10,682

ESTUDIOS CLÁSICOS

5

ESTUDIOS INGLESES

7,678

FILOLOGÍA HISPÁNICA

6,287

FILOSOFÍA

5

FINANZAS Y CONTABILIDAD

5

FÍSICA

5

FISIOTERAPIA

11,126

GEOGRAFÍA Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO

6,44

GEOLOGÍA

5

HISTORIA

5,503

HISTORIA DEL ARTE

5

INFORMACIÓN Y DOCUMENTACIÓN

5

INGENIERÍA DE TECNOLOGÍAS INDUSTRIALES

7,203

INGENIERÍA ELÉCTRICA

5

INGENIERÍA ELECTRÓNICA Y AUTOMÁTICA

5

INGENIERIA EN DISEÑO INDUSTRIAL Y DESARROLLO DE P

8,563

INGENIERÍA EN TECNOLOGÍAS Y SERVICIOS DE TELECOM

5,92

INGENIERÍA INFORMÁTICA

7,238

INGENIERÍA MECÁNICA

5

INGENIERÍA QUÍMICA

5

LENGUAS MODERNAS

7,6

MAESTRO (Educación Infantil)

8,23

MAESTRO (Educación Primaria)

8,071

MARKETING E INVESTIGACIÓN DE MERCADOS

6,05

MATEMÁTICAS

5

MEDICINA

12,134

ÓPTICA Y OPTOMETRÍA

8,977

PERIODISMO

10,56

PROGRAMA CONJUNTO DERECHO/ADE

10,826

QUÍMICA

7,314

RELACIONES LABORALES Y RECURSOS HUMANOS

5

TERAPIA OCUPACIONAL

7,989

TRABAJO SOCIAL

6,4

TURISMO

5,959

VETERINARIA

10

LA ALMUNIA:

INGENIERÍA CIVIL

5

INGENIERÍA DE ORGANIZACIÓN INDUSTRIAL

5

INGENIERÍA MECATRÓNICA

5

HUESCA:

ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS

5,33

CC. DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEL DEPORTE

9,85

CIENCIAS AMBIENTALES

6,88

ENFERMERÍA

10,465

INGENIERÍA AGROALIMENTARIA Y DEL MEDIO RURAL

5

MAESTRO (Educación Infantil)

7,08

MAESTRO (Educación Primaria)

7,064

MEDICINA

12,02

NUTRICIÓN HUMANA Y DIETÉTICA

8,756

ODONTOLOGÍA

11,432

TERUEL:

ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS

5,146

BELLAS ARTES

6,478

ENFERMERÍA

10,507

INGENIERÍA ELECTRÓNICA Y AUTOMÁTICA

5

MAESTRO (Educación Infantil)

7

MAESTRO (Educación Primaria)

6,979

PSICOLOGÍA

9,354

Fuente: Heraldo de Aragón                                                                                                     

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“Traigo las notas”

Ha terminado el curso y es el momento de recibir las notas. Muchos padres nos preguntamos si hay que dar premios o castigar en función de los resultados. Aquí recojo un artículo que nos puede ayudar a reflexionar y sacar conclusiones sobre el tema.

Las notas, ¿premio o castigo?

  • Por MARTA VÁZQUEZ-REINA
  • 17 de junio de 2011

Las recompensas por las calificaciones deben estar orientadas al reconocimiento y las sanciones, a fomentar el sentido de la responsabilidad

“Si apruebas te compro la bici; si suspendes te quedas sin campamento”. Los premios y castigos ante los resultados académicos de los estudiantes son comunes en muchas familias. Aunque los progenitores confíen en la eficacia de los incentivos y sanciones para que sus hijos obtengan buenas calificaciones, los expertos coinciden en que no se deben utilizar como principal estímulo hacia el estudio. Las recompensas y las penalizaciones materiales pueden aplicarse en ocasiones, pero nunca como chantaje, amenaza o coacción, sino como recurso pedagógico encaminado a reconocer los logros o corregir los errores.

A lo largo del curso académico, un 44% de los escolares de nuestro país registra al menos un suspenso de media por evaluación y un 14,3% obtiene calificación negativa en más de tres asignaturas. Así lo confirman los resultados del estudio de la Fundación Antena 3 “En busca del éxito educativo: realidades y soluciones” (noviembre 2010). ¿Cómo reaccionan los padres ante esta situación de fracaso académico? Según este mismo informe, la mayoría de los progenitores tratan de animar al estudiante, se preocupan y buscan soluciones o se enfadan.

Pero además de adoptar estas actitudes, también es frecuente entre las familias españolas hacer uso de los incentivos o las sanciones ante los resultados académicos de los alumnos. Mientras que un 66,2% de los 1.000 niños de 8 a 16 años encuestados para el estudio manifiesta recibir algún premio o recompensa por sacar buenas notas, el 49,1% (55,4% en Secundaria) reconoce recibir un castigo en el caso de obtener malas calificaciones.

Objetivos de los premios y castigos

Un 66,2% de los estudiantes de 8 a 16 años manifiesta recibir algún premio o recompensa por sacar buenas notas

Los regalos materiales son el tipo de premio más frecuente para los estudiantes que obtienen buenas notas. Entre las sanciones, destacan la eliminación del acceso a Internet o a las consolas y la prohibición de salir con los amigos o ver la televisión. ¿Son efectivas estas medidas como estrategia para conseguir un buen rendimiento escolar? La mayoría de los especialistas en el ámbito de la educación manifiestan su disconformidad con ellas, como principal elemento de motivación para los estudiantes, puesto que pueden fomentar que el alumno se interese tan solo por los resultados, no por el valor del trabajo y el estudio para su desarrollo como persona.

Los especialistas del Grupo SI(e)TE Educación, constituido por siete catedráticos de pedagogía de diferentes universidades españolas, afirman que los premios y castigos son recursos pedagógicos y tienen valor educativo, “pero no garantizan una respuesta pedagógicamente adecuada y en muchos casos pueden deseducar”. Según este grupo, tal como se usan los premios y castigos hoy en día, pueden generar dependencias. Lo idóneo, apuntan, es que el estudiante “busque el aprendizaje por el valor que tiene en sí, no por las consecuencias externas que puede comportar”.

Lo idóneo es que el estudiante busque el aprendizaje por el valor que tiene, no por las consecuencias que puede comportar

De este modo, el objetivo del premio o recompensa por las notas debe estar orientado al “reconocimiento del estudiante por el esfuerzo realizado, como un refuerzo de la motivación hacia el aprendizaje”, señalan los pedagogos de SI(e)TE. Por otra parte, el castigo tiene que enfocarse para que sirva “para fomentar el sentido de la responsabilidad en el alumno y que aprenda a aceptar las consecuencias de los actos inadecuados”, matizan.

Elemento de motivación

El profesor Ramón Casals, autor de la obra ‘Prevenir el fracaso escolar desde casa’, indica que ante las sanciones o recompensas por los resultados de los estudios “se debe encontrar el equilibrio”. El autor señala que el premio, en ocasiones, puede ser útil y servir de estímulo para que el estudiante logre pequeñas metas, “si le cuesta mucho una materia y se le ha instado a que haga un esfuerzo especial para superarla, se le puede plantear un pequeño premio si mejora en sus resultados”, afirma, pero la promesa de premio “no debe ser la norma, sino la excepción”, recalca Casals.

La clave está en no centrar la motivación al estudio solo en los exámenes y calificaciones

La clave está en no centrar solo en los exámenes y calificaciones la motivación para estudiar. “El estudiante que tiene claro que estudiar es su responsabilidad y que el principal beneficiado del estudio es él mismo, no necesita ni premios ni castigos”, apunta Ramón Casals. Para estos alumnos, el mejor premio son sus resultados y la satisfacción de alcanzar una meta. Esto no impide que en un momento dado los padres reconozcan su trabajo y le den un premio, “pero no debe ser el elemento regulador ni el estímulo principal para que el niño estudie”.

Cómo actuar ante los suspensos

  • Ante los suspensos, lo primero que deben hacer los progenitores es analizar con el estudiante las causas que han llevado a esas calificaciones. Este paso es esencial para buscar las posibles soluciones a la situación de fracaso escolar.
  • No dudar en acudir al docente para realizar ese mismo análisis y para obtener recomendaciones y pautas para que el estudiante mejore en su rendimiento.
  • Si se decide imponer una sanción, es fundamental que haya acuerdo entre los dos progenitores y no levantar el castigo antes del tiempo previsto para no perder la autoridad ante el estudiante.
  • El objetivo debe ser que el alumno adquiera sentido de la responsabilidad y entienda que hay que afrontar las consecuencias de sus actos. Hay que despertar en él el gusto por estudiar y el interés por aprender.
  • Debe haber coherencia entre la naturaleza de la sanción y el motivo por el que se impone, hay que evitar castigar con la privación de cosas positivas. Castigar a un estudiante sin practicar su deporte favorito por un suspenso tiene menos lógica que obligarle a estudiar durante un tiempo determinado.

 

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Para torpes en tecnología

El equipo de Google Chrome elabora una fantástico ‘libro de texto’ con 20 conceptos sobre Internet y los navegadores

Manual básico para zoquetes tecnológicos (la mayoría de nosotros)

¿Cómo funcionan realmente los navegadores y la Web? ¿Qué debemos saber para usar la Web de una forma segura y eficaz?

Geolocalización de la noticia
Periodista Digital, 18 de junio de 2011 a las 10:54

Formar parte del universo de la Web puede ser una experiencia liberadora y llena de posibilidades, pero también requiere saber ciertas cosas para hacer un uso adecuado de ella

Hoy en día, mucha gente depende de Internet para acceder a la información del mundo y conectar con los demás en todo tipo de situaciones de forma instantánea.

Estas experiencias online tan enriquecedoras son posibles gracias a una Web abierta a la que cualquier usuario puede acceder a través de un navegador web desde cualquier dispositivo que esté conectado a Internet en cualquier parte del mundo.

Pero…

¿Cómo funcionan realmente los navegadores y la Web?

¿Cómo ha evolucionado la Web hasta convertirse en ese apasionante espacio que conocemos hoy día?

¿Y qué debemos saber para usar la Web de una forma segura y eficaz?

20 cosas que he aprendido sobre Internet y los navegadores” es una breve guía en la que se explican los principios básicos de los navegadores y de la Web.

El contenido de la guía es el siguiente:

  1. En primer lugar se examina Internet, la piedra angular que constituye la base de la Web.
  2. También se analiza el uso que se hace actualmente de la Web a través de la computación “en la nube” y de las aplicaciones web.
  3. A continuación, se exploran los elementos fundamentales de las páginas web (como HTML y JavaScript) y se analiza cómo han ido evolucionado los sitios web para llegar a ser lo que son hoy en día.
  4. También se presentan los navegadores actuales y se describe cómo ayudan a que los usuarios naveguen por la Web de una forma más segura.
  5. Por último, se discuten las innovaciones de los navegadores y de las tecnologías web que creemos que nos proporcionarán experiencias online aún más rápidas y atractivas en el futuro.

Formar parte del universo de la Web puede ser una experiencia liberadora y llena de posibilidades, pero también requiere saber ciertas cosas para hacer un uso adecuado de ella.

Del mismo modo que necesitamos tener una información básica sobre el lugar en el que vivimos (seguridad, supermercados, tiendas, etc.), cada vez es más importante conocer una serie de datos relacionados con nuestra “vida virtual”.

Por eso hemos elaborado esta esta guía. Muchos de los ejemplos utilizados para ilustrar las funciones y características de los navegadores se suelen referir a Chrome, navegador de código abierto de Google.

Esperamos que disfrutes leyendo esta guía tanto como disfrutamos nosotros al crearla.

¡Buen viaje por la Web!

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Abierto Plazo Inscripción BACHILLERATO CONCERTADO – C. P. ENRIQUE DE OSSÓ

OFRECEMOS PLAZAS PARA 1º DE BACHILLERATO CONCERTADO (Humanidades y CC. Sociales – Ciencia y Tecnología)

¡ANÍMATE, TE ESPERAMOS!!!!

Podéis ver nuestra oferta más detallada aquí:

http://eossoz.mine.nu:82/pub/bscw.cgi/d47103/Oferta%20Bachillerato%202011-12.pdf

 

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Los “huéspedes” del ser humano.

Poema sabio de Rumi, el gran místico sufí del siglo XIII.

 

El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana un nuevo recién llegado.

Una alegría, una tristeza, una maldad,

que viene como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recibe a todos!

Aun si son un coro de penurias que vacían tu casa violentamente.

Trata a cada huésped honorablemente,

él puede estar creándote el espacio para una nueva delicia.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,

recíbelos en la puerta sonriendo

e invítalos a entrar.

Agradece a quien quiera que venga,

porque cada uno ha sido enviado

como un guía del más allá”.

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“Una persona resentida se intoxica a sí misma” (Max Scheler, filósofo)

INTERESANTE ARTÍCULO SOBRE LA IRA PUBLICADO EN “EL PAÍS”:

MIRIAM SUBIRANA 05/06/2011

Cuando estuve hace unos años en El Salvador, impartí una conferencia en la que dije: “Si no perdonas, no puedes olvidar. Si no olvidas, no vives en paz. Y sin paz, tu amor no fluye”. Al terminar se acercó una señora ¡tan agradecida! Me contó que hacía más de diez años alguien de la guerrilla había matado a su hijo. No vivía tranquila desde entonces. Guardaba rencor alimentando su ira de querer hacérselas pagar a “ese” que mató a su hijo. Ese rencor no solucionaba la situación, lo único que hacía era incrementar su dolor. Entendió que no había perdonado.

A veces no es posible olvidar, pero sí que podemos lograr que ya no nos afecte lo que ocurrió. El problema surge cuando consideramos lo ocurrido como inaceptable, entonces somos incapaces de perdonar. Podemos considerar inaceptables ciertas situaciones vividas que se dan porque se han traicionado unos acuerdos, unos principios, no se han cumplido nuestras expectativas o no se han respetado ciertos valores. Sea cual sea la razón de lo “inaceptable”, podemos aferrarnos a ella y quedarnos clavados ahí. Por mucho que no estemos de acuerdo con lo ocurrido, tenemos que aceptar los hechos. Aceptar no significa estar de acuerdo. En el mundo hay mucha rabia en contra de las injusticias. La rabia no soluciona las injusticias, sino que crea más dolor e incluso más injusticias.

El profesor Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin, uno de los pioneros de la terapia del perdón, afirma que “cuando algo nos ha dañado, tendemos a hablar de justicia mucho más a menudo que de perdón”. Cuando alguien nos ha defraudado, herido o traicionado, sentimos que tenemos que hacérselo pagar. Creemos que así haremos justicia. Consideramos inaceptable lo que ha hecho y esa rabia nos mantiene atados a la situación y a la persona que nos ofendió. En vez de perdonarla y soltarla, nos atamos más a ella, nutriendo el resentimiento.

Y al hacerlo, somos injustos con nosotros mismos: nos mantenemos en el infierno de nuestro fuego interior. El odio afecta a nuestra salud, “envenena” nuestro corazón, mata nuestra paz interior, nos seca de amor y felicidad. El odio es una emoción “incendiaria”, destruye la concentración y mata la capacidad de actuar con dignidad y excelencia. Unas sabias palabras dicen: “¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona”.

“Una persona resentida se intoxica a sí misma”

(Max Scheler, filósofo)

En una ocasión, un hombre se aprovechó de mí, me engañó y me estafó. Cuando me di cuenta, no podía creer mi ingenuidad. ¿Cómo permití que ese hombre me hubiera mentido así? ¿Cómo me lo creí y confié? ¿Tan tonta soy? Estos pensamientos me torturaban. Hasta que me di cuenta de que tenía que perdonarme. Aprender la lección, pero no seguir martirizándome por la experiencia vivida. El perdonarme me liberó. Cuando al cabo de un tiempo me encontré casualmente con él, pude mirarle a los ojos.

Toda experiencia vivida, aunque usted no quisiera experimentarla y ni siquiera la buscara, la sintió porque se permitió vivirla. Muchas veces, el problema está en no saber poner los límites cuando nos entregamos a las experiencias. Cuando salen mal, buscamos culpables, y aunque los encontremos y les perdonemos, eso no nos alivia del todo hasta que nos perdonemos a nosotros mismos. Se trata de perdonarse a sí mismo por haberse permitido entrar en esa experiencia.

Si estamos resentidos, la vía de salida pasa por aceptar y perdonar. Aceptar lo que ha ocurrido. Lo cual puede implicar aceptar la pérdida, aceptar que le engañaron, aceptar su error y/o el del otro, aceptar que le hirieron o aceptar que mataron a un ser querido.

La neuróloga María Gudín afirma que superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. Perdonarse y perdonar abrirá las vías para sanar el corazón dolido.

Para conseguirlo debemos recuperar la soberanía sobre nuestra mente y nuestros pensamientos. Algunas personas creen que perdonar es un acto de debilidad. Sin embargo, es todo lo contrario; perdonar muestra que nos hacemos dueños de nuestro bienestar y dejamos de ser víctimas del otro. Perdonar nos permite recuperar nuestro poder interior. Sin ese dominio, nuestra mente irá una y otra vez hacia ese lugar de sufrimiento, repetirá el ¿por qué a mí? ¿Cómo se atrevió? Los pensamientos serán como un martilleo constante, y no controlará los sentimientos de rabia, frustración y tristeza. Como la carcoma, sus propios pensamientos agujerearán las entrañas de su ser y se quedará agotado, sin energía. En ese momento se ha olvidado del primer principio de autoliderazgo: nadie crea sus pensamientos ni sus sentimientos excepto usted mismo.

Debemos cambiar la perspectiva y concienciarnos de que lo que pensamos al respecto de lo ocurrido es lo que alimenta nuestro malestar. Para lograrlo nos ayudará ser conscientes de que quien nos ha hecho daño es también un ser humano con sus debilidades y que, por la razón que sea, se ha comportado injustamente víctima de su ignorancia, sus creencias, sus neuras, sus impulsos o su propia rabia. La rabia no se vence con más rabia. Cada persona tiene un valor intrínseco por lo que es, no tanto por lo que ha hecho. No permitamos que nuestro resentimiento nos nuble la visión global.

Para llegar a perdonar plenamente debe ser consciente de lo que lleva dentro. Darse cuenta de lo que le está pasando es la base para iniciar cualquier cambio positivo. Cuando sienta rechazo, inseguridad, vergüenza, envidia, rabia, miedo, desaprobación, permítase aceptar lo que siente y afrontarlo. Imagínese cómo se sentiría si no se resistiera a estos sentimientos, sino que los aceptara plenamente. Pruébelo.

La situación que provocó el sentimiento quizá ya pasó, pero si se agarra al sentimiento y lo rechaza, lo esconde o huye de él, lo mantiene y crece en su interior como las malas hierbas. Crece hasta que uno estalla o enferma. Es más sano permitirse sentirlos y soltarlos escribiéndolos, hablándolo con un amigo de confianza, expresándolos con movimiento corporal o pintándolos. Si tiene práctica, o está dispuesto a conseguirla, puede ayudarle mucho la meditación, ya que le facilita trascender los sentimientos hasta que estos se disuelven.

Piense en positivo: sea consciente de que usted es el creador de lo que piensa. Cambie el foco de atención. Medite. Perdone y suelte. Mire hacia delante. Cuando se libere de esos sentimientos, vivirá en paz interior. Dejará de martirizarse y asumirá la responsabilidad. Al asumirla permitirá que todo su potencial permanezca despierto.

“Para soltar el pasado debemos estar dispuestos a perdonar” (Louise L. Hay)

A veces, alguien le dice algo en tres minutos que le sienta fatal. Después de cuarenta y ocho horas aún lo recuerda. Lo recrea repitiéndolo en su mente y en sus palabras: ¡qué se ha creído!, ¡qué se ha pensado! Con esto fortalece esa experiencia en su registro, de manera que al cabo de años se acuerda de aquello que le dijeron, y su rabia, resentimiento o tristeza han crecido. El otro se descargó al decirlo y lo olvidó. Como el que tira la basura y se olvida. Alguien suelta cuatro palabras y se olvida, se queda tan tranquilo, pero usted no lo olvida, sino que las repite en su mente hasta tal punto que a veces ni siquiera puede dormir.

El problema no es tanto lo que el agresor hizo, sino toda la interpretación y la historia que nos hemos ido contando desde que ocurrieron los hechos. Para salir de este estado, debemos impedir que nuestros recuerdos nos invadan. Debemos ponerlos en su sitio: en el pasado. El pasado ya se fue y ahora lo que tiene es este momento presente. No lo pierda alimentando sus resentimientos de lo que habría podido ser y no fue o de lo que fue y no tendría que haber sido.

Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue ya pasó. Ya no es. Ya no está excepto en su propia mente. Practique el lema: “Lo que ha sucedido ya es pasado”. No necesita pensar en ello tantas veces. No permita que su mente lo reviva. Valore su tiempo. Valore su creación: los pensamientos. Es necesario darse cuenta de que cuando proyectamos en los demás y les culpamos de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y víctimas de ellos. Aferrarse es nocivo. El aceptar nos libera. Para conseguirlo se requiere del poder mental que permite detener los pensamientos repetitivos que provocan malestar. Con afirmaciones puede fortalecer su mente. Louise Hay sugiere esta: “Te perdono por no ser de la forma que yo quería que fueras. Te perdono y te libero”.

Gozar del presente

“Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo”

(Dalai Lama)

Al darse cuenta de que el cambio depende de usted, es capaz de perdonar y seguir adelante con su vida sin cargar por más tiempo el dolor que le hace vivir en el pasado y no le permite gozar del presente. Esta es la base para restablecer el poder de su corazón y su capacidad de amar. Esto le permitirá acercarse al centro de su ser. Reencontrará su estado de paz, brotará de usted el amor y la felicidad. Reconectará con su verdadero corazón capaz de abrazar sin rencor, capaz de amar sin poner condiciones limitadoras. Es una práctica que puede empezar ahora. Sentirá Ágape, el amor desinteresado que no busca retorno y está relacionado con la capacidad de perdonar. Cuando perdona, ama.

EL PASADO, EN EL SITIO JUSTO

Bill Clinton telefoneó a Nelson Mandela dos horas después de que saliera de la prisión, tras muchos años encarcelado por difundir los derechos humanos, y le preguntó cómo pudo perdonarles con esa facilidad. Mandela respondió que si les odiara, seguirían controlándole. Si no perdonamos, nos mantenemos atados a las personas que nos han ofendido. Perdemos libertad, lo cual bloquea nuestra creatividad y alimenta nuestra frustración. Esto nos provoca violencia. Hay mucha rabia y violencia en el mundo, y esta energía nos destruye. Desde la rabia no crearemos un mundo mejor.Al preguntarle a Ela Gandhi qué había aprendido de su padre, dijo, entre muchas otras cosas: “Si quieres vencer a tu enemigo, ámalo”. En ese amor hay compasión. En la compasión hay perdón. No guarda rencor. Acepta y se mantiene abierto. Ha puesto el contador a cero, ha soltado prejuicios, imágenes del pasado y sentimientos de culpa.

PARA SABER MÁS

1. LIBROS

– ‘Usted puede sanar su vida’, de Louise L. Hay.- ‘Felicidad flexible. Atrévete a romper tus propios esquemas’, de Jenny Moix.

– ‘Una llamada al amor’, de Anthony de Mello.

– ‘Forgiveness is a choice’, de Enright. R. D.

2. PELÍCULA

– ‘Invictus’, de Clint Eastwood.

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Educar

Educar es lo mismo

que ponerle un motor a una barca.

Hay que medir, pesar, equilibrar…

y poner todo en marcha.

Pero para eso

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino, un poco de pirata,

un poco de poeta,

y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja,

que ese barco -ese niño-

irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío

llevará nuestra carga de palabras

hacia puertos distantes,

hacia islas lejanas.

GABRIEL CELAYA

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